La violencia contra las mujeres es una vulneración de los derechos humanos que tiene dimensiones de pandemia global y la sufren 1.200 millones de mujeres en todo el mundo. En España sólo 1 de cada 5 mujeres maltratadas recibe ayuda, el resto, más de 1.500.000 mujeres, son invisibles porque no rompen el silencio. La Covid-19 ha supuesto una barrera más para que las víctimas denuncien y ha dejado en exclusión a las supervivientes sin empleo que han agotado las ayudas públicas. Los hijos e hijas también son víctimas de la violencia de género, conviven en un ambiente hostil, son testigos y sufren el maltrato directa e indirectamente.
Cuando hay un asesinato de violencia de género, los hijos e hijas de la víctima quedan a menudo invisibilizados y olvidados, lo que dificulta que tengan la protección y reparación del daño adecuadas por parte de la administración pública. Los huérfanos y huérfanas, y sus familiares, en muchas ocasiones quedan desamparados, sin información y asesoramiento sobre los pasos que tomar, y sin espacio para el duelo.
Fundación Ana Bella y Fondo de Becas Soledad Cazorla son ejemplos de entidades sin ánimo de lucro que hacen un acompañamiento emocional y trabajan con las mujeres supervivientes para que se empoderen con un trabajo digno y apoyan y acompañan el desarrollo educativo de los huérfanos y huérfanas.
Por ello en EROSKI queremos colaborar con la Fundación Ana Bella y el Fondo de Becas Soledad Cazorla para que juntas puedan ayudar al mayor número posible de mujeres y menores víctimas aportándoles todo el apoyo que necesitan.