Sólo una de cada cinco mujeres asesinadas por violencia de género en 2021, el 20,9%, había denunciado a su agresor o solicitado ayuda. Las razones para no hacerlo son muchas: temor por ellas y sus hijos, falta de información sobre dónde o cómo conseguir apoyo o subestimación del peligro que corren. Esto hace que sólo una de cada cinco mujeres maltratadas reciba ayuda; el resto, más de 1.500.000 mujeres, son invisibles porque no rompen el silencio. La Covid-19 ha supuesto una barrera adicional para que las víctimas denuncien y ha dejado en exclusión a las supervivientes sin empleo que han agotado las ayudas públicas. Los hijos e hijas también son víctimas de la violencia de género, conviven en un ambiente hostil, son testigos y sufren el maltrato directa e indirectamente.
Además, cuando hay un asesinato de violencia de género, los hijos e hijas de la víctima quedan a menudo invisibilizados y olvidados, lo que dificulta que tengan la protección y reparación del daño adecuadas por parte de la administración pública. Los huérfanos y huérfanas y sus familiares, en muchas ocasiones quedan desamparados, sin información, asesoramiento sobre los pasos que tomar ni espacio para el duelo.
Cruz Roja, Fundación Ana Bella y Fondo de Becas Soledad Cazorla/Fundación Mujeres son ejemplos de entidades sin ánimo de lucro que, por un lado, trabajan con las mujeres supervivientes de manera integral en su autoprotección, acompañamiento emocional y empoderamiento a través de un trabajo digno, y, por otro lado, apoyan y acompañan el desarrollo educativo de los huérfanos y huérfanas.
Por ello en EROSKI queremos colaborar con estas entidades para que juntas puedan ayudar al mayor número posible de mujeres y menores víctimas aportándoles todo el apoyo que necesitan.